El París Saint-Germain se proclamó campeón de la Súper Copa de Europa tras vencer 4-3 en una dramática tanda de penales al Tottenham, en el Bluenergy Stadium de Udine, Italia.
Fue un duelo cargado de tensión y estrategia, con los ingleses apostando por un férreo bloque defensivo y contragolpes, mientras los parisinos dominaron la posesión y buscaron el gol por todos los frentes.
La final fue un choque de resistencia contra insistencia: el Tottenham defendió con todo, pero el PSG nunca bajó la intensidad. Tras 90 minutos sin romper el empate, la definición desde los once pasos inclinó la balanza a favor de los franceses, que con temple y precisión convirtieron la presión en gloria.






















