La NFL vivió una jornada de finales de conferencia marcada por la tensión extrema y los recuerdos imborrables.
En Denver, los New England Patriots superaron 10–7 a los Broncos en un choque defensivo que se decidió en detalles mínimos, mientras que en Seattle los Seahawks defendieron su territorio con una victoria vibrante de 31–27 ante los Rams, en un duelo de ofensivas explosivas y cierre cardiaco.
Los resultados abrieron un capítulo histórico: once años después, Patriots y Seahawks volverán a enfrentarse en un Super Bowl, reeditando una rivalidad moderna cargada de simbolismo.
Dos franquicias con ADN ganador, estilos contrastantes y la misma obsesión: escribir otro episodio dorado en la memoria de la liga.






















