Bernardo Hurtado
Culiacán, Sinaloa-. Las marchas por la paz de Culiacán no pueden acabarse, siendo expresiones que se tienen al alcance para manifestar lo que a veces las palabras no pueden, declaró el Obispo de Culiacán, Monseñor Jesús José Herrera Quiñonez.
Considerando la marcha de este próximo domingo 22 de febrero, comentó que escuchó a quienes sufrían la pérdida y sobre todo el reclamo de la madre de Ricardo Mizael a la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
«Creo que nuestras marchas no se pueden acabar, son expresiones que tenemos a nuestro alcance para manifestar lo que a veces las palabras no pueden alcanzar a dar el mensaje, porque muchos se han vuelto sordos, muchos de los que nos gobiernan se han vuelto sordos a las palabras, al grito de quienes sufrimos las consecuencias de la violencia».
Como iglesia, respondió, siempre se unen, motivan y convocan, y al no promover ellos la marcha sino la familia, que se deben tener estas expresiones como católicos, hombres y mujeres de buena voluntad.
Las actividades de cuaresma, compartió, se desarrollarán con los nuevos horarios implementados ante la contingencia en seguridad, permitiendo a los fieles acudir a los templos, habiendo horarios diferentes por parroquias y templos.
«Si la vigilia pascual tendría que ser a las 11 de la noche, pues la vamos a tener que hacer aquí en Catedral a las 7 a más tardar, y en las parroquias quizás un poquito más tarde, a las 8, pero habrá parroquias que lo harán a las 5 por la situación que viven de inseguridad».
Lo que implica la semana santa sobre todo, donde celebran los misterios de la pasión, muerte y resurrección, se celebrarán en todas las parroquias, debiendo buscar los horarios en cada una.
Señalando que este año no puede pasar desapercibida la cuaresma sin tener presentes las obras de piedad que el Señor invita a vivir: oración, ayuno y limosna, comentó de la primera que se está actualmente necesitados de intensificarla, así como de seguir motivando, trabajando y construyendo la paz en las ciudades y calles.
«Existe y no podemos negarlo, que hay una situación de violencia y sigue habiéndola ¿verdad? Hay muerte, hay desapariciones, esto no podemos normalizarlo ni podemos acostumbrarnos. Lo vuelvo a repetir, por eso el llamado a la oración es entrar en uno mismo para orar».
El tema y el objetivo fundamental, mencionó, es el ser constructores de paz para que haya esta en la ciudad, con ello, llamó a la empatía con las víctimas de los hechos de inseguridad en la contingencia que se vive desde el pasado 9 de septiembre del 2024.
«La oración conlleva a hacernos uno con aquellos que han sufrido o que están sufriendo, familias, jóvenes, personas desaparecidas, a personas que les han quitado la vida. La familia sufre y tenemos que ser empáticos con ellos sobre todo así de esta manera. A veces será difícil poder llegar a ellos, pero mi oración personal, mi súplica a Dios para que ellos tengan paz en sus corazones es esencial, es fundamental».
Dios, añadió, es la paz, debiendo caminar a ella, y considerando los llamados a las marchas por la paz, que las personas no pueden callarse ni guardar silencio, rechazando la violencia y lo que sea parte de una narco cultura que se ha vivido durante mucho tiempo en la ciudad.






















