Israel ha destruido más de 90 por ciento de las estructuras residenciales y alrededor de 70 por ciento de todos los edificios de la franja de Gaza, muchas veces sin una justificación militar, con el objetivo de impedir el retorno de la población desplazada y consolidar el control a largo plazo del territorio, denunció el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, B’Tselem.
La organización señaló que el desplazamiento masivo no es una consecuencia colateral del conflicto, sino un elemento central de lo que califica como genocidio. Desde octubre de 2023, cerca de 1.9 millones de palestinos, equivalente a 90 por ciento de la población de Gaza, han sido desplazados al menos una vez, tras perder familiares y la mayor parte de sus bienes.
B’Tselem documentó que Israel obligó a millones de personas a abandonar sus hogares mediante bombardeos intensivos y órdenes de evacuación difundidas por folletos y medios digitales, las cuales eran frecuentemente confusas y contradictorias. Durante los desplazamientos, civiles fueron humillados, golpeados o detenidos arbitrariamente en puestos de control.
La organización también denunció que los corredores humanitarios establecidos para los desplazados se convirtieron en zonas mortales, donde se registraron bombardeos, disparos de francotiradores y cuerpos abandonados en las carreteras. A ello se suman denuncias del gobierno de Gaza sobre al menos 875 violaciones del alto el fuego por parte de Israel desde octubre, con más de 400 muertos y mil heridos.
Las autoridades sanitarias del enclave elevaron la cifra total de víctimas de la ofensiva israelí a más de 70 mil 900 palestinos asesinados y más de 171 mil heridos desde el inicio del conflicto en octubre de 2023. Entre las violaciones documentadas se incluyen ataques directos contra civiles, incursiones militares en zonas residenciales y la demolición sistemática de viviendas e infraestructura civil.
En Jerusalén Este, Israel demolió un edificio residencial de cuatro plantas en el barrio de Silwan, desplazando a unas 100 personas. Autoridades palestinas denunciaron que esta acción forma parte de un plan para expulsar a residentes palestinos y sustituirlos por colonos, calificándola como una de las mayores operaciones recientes de demolición y desplazamiento forzado en la ciudad.






















