Portugal sufrió una derrota tan inesperada como dolorosa: 2-0 ante Irlanda, con doblete de Troy Parrott y una actuación que dejó dudas por todos lados.
La expulsión de Cristiano Ronaldo fue el punto de quiebre del partido y el detonante de críticas en todo el continente.
Sin su líder, Portugal quedó desconectado, sin claridad y sin respuesta ante una Irlanda ordenada, agresiva y con determinación.
El resultado sacudió a Europa y abrió preguntas incómodas para el equipo luso rumbo a sus próximos compromisos.
Un tropiezo que, más allá del marcador, exhibe fallas que Portugal deberá corregir pronto si no quiere que el ruido se convierta en crisis.






















