Claudia Araujo
Culiacán, Sinaloa-. Con una propuesta enfocada en reconstruir el sentido de identidad, pertenencia y comunidad, este día fue presentada la nueva marca de recuperación social, económica y turística de Culiacán, un proyecto que busca fortalecer la narrativa de la ciudad desde su gente, antes de proyectarse hacia el exterior.
Durante el encuentro, se explicó que esta iniciativa comenzó en septiembre de 2024 con un proceso de investigación, encuestas ciudadanas y talleres colaborativos, donde participaron sectores empresariales, estudiantes, microempresarios y habitantes en general, con el propósito de construir una marca desde la percepción real de la comunidad.
La CEO de MAJIME CONNECT, Irene Muñoz, quien lideró el desarrollo creativo, señaló que el proyecto no surgió como una campaña turística tradicional, sino como una herramienta de reconstrucción interna.
“La intención que tiene esta marca de recuperación social, económica y turística es que junto con la ciudadanía vayamos formando los ladrillos que nos permitan crear primero nuestra realidad actual”.
El proceso incluyó estudios de percepción pública sobre orgullo, arraigo, economía y seguridad, hallando que, aunque existe amor por la ciudad, también se identificó una fragmentación social y un deseo creciente de algunas personas por migrar ante el contexto complejo que se vive.
En ese sentido, se remarcó que la fuerza de Culiacán no radica únicamente en las instituciones, sino en su propia gente.
“Esta ciudad… se está sosteniendo absolutamente desde la comunidad”.
De acuerdo con las imágenes presentadas, la identidad visual está inspirada en los tres ríos que atraviesan la capital sinaloense: Humaya, Tamazula y Culiacán.
En el diseño, tres líneas abstractas representan sus cauces distintos, simbolizando movimiento, vida y futuro.
La letra “C” también funciona como un “cero”, evocando un renacer colectivo para la ciudad.
“Representan movimiento, representan vida, representan futuro, representan esperanza”.
Otro elemento destacado fue la selección de colores basada en encuestas, donde la población eligió tonalidades asociadas a los atardeceres, la naturaleza y la tranquilidad.
Además, se cuidó que la paleta no se relacionara con partidos políticos, con el fin de mantenerla como un símbolo ciudadano.
Finalmente, se subrayó que no habrá un lanzamiento espectacular, sino una implementación gradual en espacios cotidianos para que la marca sea adoptada naturalmente por la población.
Con este proyecto, Culiacán busca abrir un camino de reconstrucción desde adentro, apostando a la identidad colectiva como motor para recuperar confianza, orgullo y unidad.






















