El regreso del fútbol mexicano no podía pedir mejor escenario que un Clásico Nacional.
Chivas llega con la presión encima tras un arranque lleno de dudas, errores defensivos y una ofensiva que no ha logrado despertar.
El partido ante América se convierte prácticamente en un examen final para el proyecto rojiblanco: perder contra el acérrimo rival no solo sería otro tropiezo, sino el inicio de una crisis que podría sacudir hasta las oficinas del club.
El orgullo está en juego y la afición exige respuestas inmediatas. América, por su parte, afronta el duelo con la posibilidad de alcanzar una marca histórica: llegar al centenar de victorias en clásicos, un logro que reforzaría su hegemonía moderna sobre Chivas.
Los azulcremas llegan con plantel sólido, resultados consistentes y una motivación extra que los coloca como favoritos. Sin embargo, los clásicos tienen esa magia en la que la tabla queda en segundo plano y el corazón suele imponerse.
Lo único seguro es que el sábado a las 8:15 pm, millones estarán pegados a la pantalla esperando 90 minutos que pueden cambiar el rumbo de toda la temporada.






















