El presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, anunció la renuncia de su jefe de gabinete, Andrii Yermak, luego de que investigadores anticorrupción registraran su residencia en el complejo presidencial de Kiev. Yermak, uno de los funcionarios más cercanos al mandatario, ha sido figura clave en las negociaciones con Rusia y Estados Unidos desde el inicio de la invasión rusa.
Las redadas, consideradas sin precedentes en el corazón del gobierno ucraniano, se producen en un momento de intensa presión internacional, particularmente de Estados Unidos, para que Kiev avance hacia un acuerdo de paz tras casi cuatro años de conflicto. Las agencias responsables de la búsqueda —la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción— confirmaron que el operativo se centró en Yermak, aunque sin notificarle sospechas formales.
El portavoz de Yermak aseguró que el funcionario no fue informado sobre los motivos de la intervención y que no figura como sospechoso en ninguna causa. Sin embargo, informes de prensa señalaron que tanto su apartamento como su oficina fueron registrados. Yermak declaró en Telegram que colabora plenamente con las autoridades y que sus abogados estuvieron presentes durante el operativo.
Las pesquisas se desarrollan en paralelo a una amplia investigación anticorrupción relacionada con un escándalo energético valuado en 100 millones de dólares, que involucra a altos funcionarios y ha generado gran repercusión mediática en Ucrania. No se ha confirmado si las redadas contra Yermak están vinculadas a este caso, y la NABU declinó ofrecer más detalles por tratarse de una investigación en curso.
La Unión Europea también sigue de cerca los acontecimientos. Un portavoz de la Comisión Europea señaló que las búsquedas evidencian que los organismos anticorrupción ucranianos están activos, y recordó que el combate a la corrupción es un requisito esencial para la adhesión de Ucrania al bloque comunitario. Entre los investigados en el escándalo figura Tymur Mindich, antiguo socio de Zelensky, quien huyó del país.
La presión política interna ha aumentado para Zelensky. En semanas recientes, varios legisladores de su propio partido exigieron que Yermak asumiera responsabilidades por las revelaciones del caso energético, argumentando que su permanencia afectaba la confianza pública. Algunos advirtieron incluso sobre una posible fractura dentro del partido si el presidente no actuaba.
A pesar de las tensiones, Zelensky llamó a la unidad nacional y pidió evitar “juegos políticos” mientras Ucrania enfrenta el desafío de mantener el apoyo militar y financiero de Occidente. La crisis estalló en un momento delicado, en el que Kiev intenta mostrar transparencia ante sus aliados y sostener la ayuda internacional.
Yermak ha sido considerado durante años como la figura más cercana al presidente. Lo conoció más de una década antes de llegar al poder y lo acompañó en todos sus viajes al extranjero desde 2022. En el ámbito interno, diversos funcionarios lo describen como el guardián del círculo presidencial, con influencia determinante en la selección de ministros y altos cargos, aunque varias personas vinculadas a su oficina han sido investigadas previamente.





















