El Kremlin rechazó la posibilidad de una tregua navideña en la guerra de Ucrania, al considerar que una pausa temporal en los combates solo serviría para que la parte ucraniana se reagrupe y refuerce sus capacidades militares. Así lo expresó el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, en respuesta al llamado del canciller alemán, Friedrich Merz, para detener las hostilidades durante las festividades.
Peskov afirmó que Rusia busca una paz duradera y no acuerdos de corto plazo que, a su juicio, resultarían inviables. Subrayó que Moscú continuará con su estrategia actual hasta alcanzar sus objetivos, proteger sus intereses y garantizar lo que considera la seguridad y la estabilidad en Europa, reiterando que esta postura es conocida tanto por Ucrania como por Estados Unidos.
El portavoz del Kremlin explicó que la negativa a la tregua responde a una línea coherente de política exterior y militar, y se produce en un contexto de intensos contactos diplomáticos en Berlín, donde delegaciones ucranianas y estadounidenses discuten un plan de paz impulsado por la administración del presidente Donald Trump.
Desde Kiev, el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, señaló que el principal obstáculo para avanzar hacia la paz es la exigencia rusa de que Ucrania entregue la totalidad del Donbás, incluidas las regiones de Lugansk y Donetsk que Moscú no ha logrado controlar completamente. Recalcó que Ucrania no está dispuesta a ceder esos territorios.
Zelensky añadió que Estados Unidos ha propuesto la creación de una zona económica libre en partes del Donbás, aclarando que dicha figura no implicaría control ruso. No obstante, reconoció que aún no existe un consenso pleno con Washington para presentar una postura común frente a Moscú, aunque Kiev espera contar con el respaldo estadounidense en futuras negociaciones.
El presidente estadounidense, Donald Trump, considera que Ucrania se encuentra en una posición desfavorable en el conflicto y que debería aceptar algunas de las demandas rusas. Esta visión contrasta con la de varios líderes europeos, quienes participaron en las reuniones de Berlín y respaldaron mayoritariamente la postura ucraniana, además de plantear sus propias propuestas dentro del marco de paz.
Por su parte, Francia insistió en que cualquier discusión sobre cesiones territoriales debe estar precedida por garantías de seguridad sólidas para Ucrania. Las conversaciones en Berlín han girado en torno a la revisión de un plan estadounidense inicialmente visto como favorable a Rusia, con las garantías de seguridad y el futuro de los territorios ocupados como los principales puntos de fricción, mientras la guerra se acerca a su cuarto año.






















