Los Angelinos vuelven a golpear y cierran la serie con otra victoria que deja a los azules contra las cuerdas. En un clásico californiano cargado de orgullo y rivalidad, el equipo de Anaheim dejó claro que no se achica ante uno de los gigantes de la MLB.
Con un pitcheo sólido y batazos oportunos, los Angelinos hicieron que cada entrada pesara para los Dodgers. El público, dividido entre azul y rojo, fue testigo de cómo la balanza se inclinó otra vez hacia el lado angelino, que no solo gana la serie, sino que lanza un mensaje firme: en California, el poder se disputa jugada a jugada.






















