La economía de Guasave atraviesa una fase complicada, con una marcada tendencia a la baja que impacta directamente al sector restaurantero. Así lo señaló Paul Ahumada Cervantes, presidente de CANIRAC en el municipio, quien atribuyó la situación a la crisis del sector agropecuario y al gasto familiar que se dispara durante el verano y el regreso a clases.
El líder empresarial explicó que las ventas en restaurantes han caído entre un 25 y un 50%, debido a que las familias priorizan necesidades básicas y limitan su consumo en servicios como el gastronómico. Aunque se tiene esperanza de una ligera mejora hacia fin de año, Ahumada consideró que la recuperación económica real podría tardar más en llegar.
A este panorama se suma el incremento en los costos operativos, principalmente el de la energía eléctrica, que ha afectado de forma considerable a los establecimientos. “Guasave ha pasado cinco meses de calor intenso. Muchos negocios deben mantener áreas climatizadas para comodidad del cliente, y eso nos ha pegado con aumentos de hasta un 25% en el recibo de luz”, apuntó.
El impacto económico coincide con lo que los empresarios denominan “la época de la Baja Flaca”, un periodo del año donde los ingresos disminuyen notablemente. Sin embargo, hasta el momento, CANIRAC no tiene registro de cierres definitivos de restaurantes, aunque reconocen que muchos han tenido que ajustar precios para mantenerse operativos.
“Antes los ajustes de precios se hacían al cierre del año; ahora se adelantan desde mitad de año para poder sostener los negocios”, afirmó Ahumada. Pese al panorama, subrayó que el sector continúa “en pie de guerra”, buscando alternativas para superar la crisis sin sacrificar la calidad del servicio.






















