El Senado de Estados Unidos tiene previsto votar este jueves una resolución que busca limitar la capacidad del presidente Donald Trump para ordenar nuevos ataques militares contra Venezuela sin autorización del Congreso. La iniciativa pone a prueba el alcance del poder presidencial en política exterior, luego de una operación militar que derivó en la captura del mandatario venezolano Nicolás Maduro.
La resolución, basada en la Ley de Poderes de Guerra, exigiría que Trump obtenga el aval del Congreso antes de emprender cualquier nueva acción militar contra Venezuela. La votación ocurre después de una redada nocturna en la que fuerzas estadunidenses capturaron a Maduro, en medio de una estrategia más amplia del gobierno para influir en la región y asegurar el control de recursos petroleros.
Aunque intentos previos de los demócratas por frenar la campaña contra Venezuela fracasaron, ahora consideran que el contexto es distinto. El senador Tim Kaine, impulsor de la votación, sostuvo que es momento de que el Congreso recupere su papel constitucional y deje de permitir operaciones militares sin supervisión legislativa.
Los líderes republicanos aseguraron no haber sido notificados previamente de la operación para capturar a Maduro, aunque en general respaldaron al presidente tras recibir informes clasificados. Argumentaron que Trump ha enviado un mensaje de “paz a través de la fuerza”, mientras algunos senadores republicanos admitieron que analizan con cautela su voto.
El debate también reavivó las diferencias sobre quién tiene la autoridad para llevar al país a la guerra. Legisladores como Rand Paul defendieron que, más allá de la figura de Maduro, la discusión central es el equilibrio de poderes entre el Congreso y el Ejecutivo, recordando que una resolución similar no prosperó en noviembre pasado.
La controversia se amplió ante las declaraciones de Trump y aliados cercanos sobre posibles acciones en otros territorios, como Groenlandia. Mientras algunos republicanos rechazaron el uso de la fuerza militar en ese caso, otros, como el senador Lindsey Graham, defendieron que el presidente puede actuar sin autorización del Congreso.
Los demócratas, por su parte, buscan adelantarse a nuevas acciones militares y ya preparan resoluciones similares para otros países. Argumentan que las ambiciones internacionales de Trump distraen de los problemas internos y advierten que el Congreso no debe seguir cediendo su autoridad constitucional frente al poder presidencial.






















