Sergio Ramos respondió públicamente a la directiva de Rayados tras declaraciones sobre un permiso durante su etapa en el club.
El español aseguró que la autorización fue avalada internamente y pidió evitar versiones mediáticas, además de señalar que situaciones similares ocurrieron con otros jugadores sin hacerse públicas.
Su paso dejó rendimiento —ocho partidos y tres goles en el Clausura, liderazgo en Liguilla— pero también un cierre con tensión institucional.
Cuando un referente internacional sale entre declaraciones cruzadas, el impacto no es menor.
En clubes grandes, la gestión del vestidor pesa tanto como los resultados.






















