La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) necesita una revisión a fondo, al considerar que su diseño actual “no está funcionando a plenitud”. Recordó que este modelo, creado durante el gobierno de Enrique Peña Nieto con apoyo de organizaciones civiles, estableció una estructura institucional compleja que prometía garantizar sanciones en casos de corrupción, pero cuyos resultados han sido insuficientes.
Explicó que, antes del SNA, las sanciones administrativas dependían de la entonces Secretaría de la Función Pública —hoy Secretaría de Buen Gobierno y Anticorrupción—, pero con la reforma estas facultades se dispersaron hacia tribunales administrativos federales y estatales. Esta fragmentación, afirmó, debe revisarse para determinar si realmente contribuye al combate efectivo contra la impunidad.
Sheinbaum subrayó que el objetivo central es asegurar castigos ante cualquier acto de corrupción, por lo que consideró que es un “buen momento” para revaluar el sistema y aplicar los ajustes necesarios. Señaló que la falta de resultados palpables ha generado desconfianza ciudadana, por lo que es indispensable fortalecer la coordinación institucional y garantizar un enfoque más riguroso.
La mandataria también planteó la necesidad de modificar procedimientos para otorgar mayor autonomía a los órganos encargados de vigilar y sancionar la corrupción, enfatizando que este es un tema prioritario para su administración. Con una reforma eficaz, dijo, se busca recuperar la confianza pública y asegurar que la lucha contra la corrupción sea verdaderamente efectiva.





















