Luego del inesperado fallecimiento de Liam Payne, las redes estallaron señalando a Simon Cowell como responsable, acusándolo de explotación y de haber creado un ambiente tóxico durante la era One Direction. Y claro, el productor no tardó en responder.
Cowell dijo estar “destrozado”, pero rechazó tajantemente las acusaciones: aseguró que reducir la tragedia a un culpable “es demasiado simple” y que la verdadera presión vino de la fama extrema que rodeó al grupo desde The X Factor.
El escándalo surgió porque en los últimos años Payne había hablado abiertamente de la presión brutal, el ritmo inhumano y la falta de control que tuvo mientras formaba parte de la boy band, declaraciones que ahora muchos están reinterpretando.
Mientras el fandom sigue dividido, Cowell insiste en que su sistema no explotó a nadie y que siempre actuó “con las mejores intenciones”, aunque las críticas no han parado.






















