Un tiroteo ocurrido el miércoles en Minneapolis, que involucró a agentes federales, encendió la tensión en la ciudad en medio de una amplia redada migratoria. Las autoridades confirmaron la presencia de fuerzas federales y locales en la zona de East 34th Street y Portland Avenue, donde también se registró un choque vehicular. La municipalidad pidió a la población evitar el área mientras se desarrollaban las investigaciones.
Videos difundidos en redes sociales mostraron un fuerte despliegue de agentes, patrullas, cinta policial y vehículos dañados. Entre los presentes se encontraba el comandante Gregory Bovino, de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Hasta ese momento, no se habían dado a conocer detalles oficiales sobre el tiroteo ni sobre las personas involucradas.
La situación provocó una reacción inmediata de transeúntes y residentes, quienes expresaron su enojo contra los agentes federales. Al igual que en episodios recientes en ciudades como Los Ángeles y Chicago, se escucharon silbidos, burlas y consignas como “¡Vergüenza!” y “¡ICE fuera de Minnesota!” desde detrás del perímetro de seguridad.
Horas después, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, condenó la operación migratoria y acusó a los agentes de inmigración de “causar caos” en la ciudad. A través de redes sociales, exigió que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) abandonara de inmediato Minneapolis y el estado, reiterando su respaldo a las comunidades migrantes y refugiadas.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que desde el martes se desplegó una operación migratoria extraordinaria con alrededor de 2 mil agentes en el área de Minneapolis y St. Paul. De acuerdo con la dependencia, la acción está vinculada, en parte, a acusaciones de fraude que involucran a residentes de origen somalí, lo que ha incrementado la tensión social en la región.
En respuesta al operativo, la Inmigration Defense Network, una coalición de organizaciones en defensa de migrantes, realizó una sesión de capacitación para cerca de 100 personas dispuestas a salir a las calles y enfrentar la presencia federal. Algunos participantes señalaron que, aunque son ciudadanos comunes, consideran un deber actuar ante lo que perciben como abusos.
Más tarde, las autoridades federales confirmaron que un agente del ICE disparó y mató a una mujer que presuntamente intentó atropellar a los oficiales durante una redada en un barrio residencial. El DHS calificó el hecho como un “acto de terrorismo” y aseguró que el agente actuó en defensa propia. El incidente atrajo nuevas protestas y reforzó el clima de confrontación en torno a las políticas migratorias y el uso de la fuerza federal en la ciudad.






















