Un video generado por inteligencia artificial, difundido por el Gobierno Metropolitano de Tokio, ha mostrado un escenario devastador en caso de erupción del Monte Fuji, el volcán más icónico de Japón. La simulación exhibe edificios, vehículos y calles cubiertos de ceniza, además de un aire irrespirable que envuelve rápidamente la capital, causando gran impacto entre la población. Aunque el Fuji no muestra señales inmediatas de actividad, se recuerda que sigue siendo un volcán activo cuya última erupción ocurrió hace más de 300 años.
El material busca concienciar a los veinte millones de habitantes de Tokio sobre el riesgo latente. En la pieza audiovisual, una mujer recibe en su celular una alerta sobre la inminente erupción mientras densas nubes oscuras se elevan del volcán. El mensaje es contundente: el desastre puede ocurrir sin previo aviso. Según el gobierno, la ceniza podría llegar a la capital en apenas dos horas, interrumpiendo el transporte, la electricidad y el suministro de alimentos, además de poner en riesgo la salud por la contaminación del aire.
Japón, ubicado en el Anillo de Fuego del Pacífico, vive bajo la constante amenaza de terremotos y erupciones volcánicas. En los últimos meses, las autoridades han intensificado las campañas de prevención, advirtiendo también sobre la probabilidad de un gran sismo en la fosa de Nankai en las próximas décadas. Estas medidas, sin embargo, han generado opiniones divididas entre la población y la comunidad científica.
Las reacciones en redes sociales reflejan tanto preocupación como críticas. Algunos residentes han enumerado artículos indispensables para una emergencia —agua, linternas, alimentos y estufas portátiles—, mientras otros califican la campaña de alarmista, asegurando que podría infundir temor innecesario e incluso ahuyentar al turismo. Aun así, en marzo se recomendó a los hogares cercanos al Fuji almacenar provisiones para dos semanas.
De producirse una erupción a gran escala, el gobierno estima la expulsión de 1.700 millones de metros cúbicos de ceniza volcánica, con pérdidas económicas calculadas en 2,5 billones de yenes (unos 16.600 millones de dólares). La acumulación de ceniza oscurecería completamente el cielo, bloquearía carreteras, dañaría estructuras y provocaría apagones masivos, dejando a Tokio y sus alrededores en una crisis sin precedentes.






















