Una repentina crecida del río Guadalupe, en Texas, provocó una tragedia en el campamento cristiano para niñas Camp Mystic, donde al menos 27 menores y miembros del personal perdieron la vida. El desastre ocurrió antes del amanecer del 4 de julio, cuando el río subió ocho metros en apenas 45 minutos debido a intensas lluvias, sorprendiendo a cientos de niñas que dormían en cabañas cercanas al cauce.
Hasta ahora, las inundaciones han dejado un saldo de 81 personas fallecidas en todo el centro de Texas. Camp Mystic fue el más afectado, pero otras zonas también sufrieron daños, como el campamento femenino Heart O’ the Hills, donde murió su directora, Jane Ragsdale, aunque en ese momento no había niños presentes.
Aún hay 10 niñas y un monitor desaparecidos, y las labores de rescate continúan bajo condiciones adversas por la persistencia de las lluvias. El gobernador de Texas, Greg Abbott, aseguró que los esfuerzos seguirán hasta localizar a todos. La situación se ha transformado rápidamente de una operación de rescate a una de recuperación.
La tragedia ha generado cuestionamientos sobre por qué tantos campamentos juveniles se ubican en zonas de alto riesgo cerca del río y qué protocolos existían para enfrentar emergencias como esta. Las autoridades locales han pedido cautela antes de emitir responsabilidades, mientras las familias esperan con angustia noticias de sus seres queridos.
La comunidad, golpeada por la magnitud del desastre, se mantiene en duelo por la pérdida de vidas y la devastación en una zona donde el verano solía estar marcado por la convivencia infantil, la naturaleza y la fe.






















