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Tras 146 años, el país más pobre de la Unión Europea abandona su moneda y adopta el Euro

por | Ene 2, 2026

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Después de 146 años utilizando el lev como moneda oficial, Bulgaria comenzó 2026 con el proceso para adoptar el euro, en un contexto marcado por una profunda inestabilidad política. La medida afecta a unos 6.3 millones de habitantes y se implementa bajo un gobierno interino, tras la dimisión del Ejecutivo hace tres semanas y a la espera de nuevas elecciones anticipadas, las octavas en cinco años.

El cambio de moneda se puso en marcha el 1° de enero con un periodo de transición que se extenderá hasta el 30 de junio. Durante ese lapso, los bancos búlgaros cambiarán billetes y monedas de leva a euros sin comisión y con un tipo de cambio fijo de 1 euro por 1.95583 levas. Además, todas las cuentas bancarias fueron convertidas automáticamente a euros durante la madrugada del jueves.

Desde diciembre, las entidades financieras comenzaron a distribuir kits iniciales con monedas de euro con diseño nacional búlgaro. A lo largo de enero, los ciudadanos podrán seguir pagando en comercios tanto en levas como en euros, aunque el cambio se entregará únicamente en la nueva moneda, como parte del proceso de adaptación gradual.

La adopción del euro, que se concreta 19 años después de la entrada de Bulgaria a la Unión Europea, ha generado reacciones encontradas. Mientras una parte de la población celebra el paso como un avance en la integración europea, otra expresa temor a que algunos comercios aprovechen la transición para subir precios de manera encubierta.

Esa preocupación se ha reflejado en largas filas frente a oficinas privadas de cambio, pese a que ofrecen tasas menos favorables que las oficiales. Según propietarios de estos establecimientos, muchos ciudadanos prefieren evitar los bancos para no tener que declarar el origen de sus ahorros en efectivo.

En el plano político, el presidente Rumen Radev criticó la adopción del euro sin una consulta popular, aunque reconoció que se trata de “el último hito en la integración de Bulgaria en la UE”. En contraste, el gobernador del Banco Nacional, Dimitar Radev, defendió la moneda única como un “símbolo de pertenencia” y de integración en un espacio de normas comunes y confianza.

Especialistas señalan que el euro reducirá los riesgos cambiarios y los costos de transacción, pero advierten que no resolverá por sí solo los problemas estructurales del país. Economistas subrayan que los verdaderos beneficios dependerán de reformas profundas, mayor productividad y educación, mientras alertan sobre las dificultades que podrían enfrentar personas mayores y comunidades rurales aisladas para adaptarse al nuevo sistema monetario.

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