Un grupo de científicos logró recuperar diminutas trazas de ADN a partir de artefactos del Renacimiento, algunas de las cuales podrían estar vinculadas con Leonardo da Vinci. El hallazgo se realizó mediante el análisis de un dibujo a sanguina atribuido al artista y de cartas históricas relacionadas con su familia, lo que abre nuevas posibilidades para el estudio biológico de figuras históricas.
Los investigadores extrajeron ADN residual de un dibujo titulado Santo Niño, posiblemente elaborado por Da Vinci, así como de documentos escritos por su antepasado Frosino di Ser Giovanni da Vinci. En ambos casos se identificaron secuencias del cromosoma Y que coinciden con un grupo genético característico de personas originarias de la Toscana, región natal del polímata italiano.
Al comparar estas secuencias con bases de datos genéticos internacionales, los científicos encontraron coincidencias con el linaje E1b1/E1b1b del cromosoma Y, presente en poblaciones del sur de Europa, el norte de África y el Cercano Oriente. De acuerdo con Science Magazine, parte de ese material genético podría haber pertenecido al propio Leonardo da Vinci.
No obstante, los expertos subrayan que los resultados no constituyen una prueba concluyente. La falta de material genético confirmado de Da Vinci —quien no dejó descendencia conocida y cuya tumba fue alterada en el siglo XIX— dificulta una verificación directa y definitiva de las trazas halladas.
El estudio también destaca el desarrollo de un método “mínimamente invasivo” para analizar obras de arte sin dañarlas. Mediante un hisopado suave, los científicos recolectaron restos microscópicos como escamas de piel, sudor, microbios, polen y polvo, lo que permitió extraer pequeñas cantidades de ADN humano y no humano, útiles para reconstruir el contexto histórico de los objetos.
La mayor parte del ADN recuperado provino de bacterias, hongos y plantas, lo que aportó información sobre los materiales, el entorno y la conservación de las piezas. Entre los hallazgos se identificaron rastros de especies vegetales propias de la Italia renacentista, como el raigrás italiano y el sauce, aunque los investigadores advierten que serán necesarios más estudios para diferenciar las señales antiguas de aquellas derivadas de la manipulación moderna.






















