El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que pidió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, detener los bombardeos contra Kiev y otras ciudades ucranianas durante una semana, ante las temperaturas extremadamente bajas que azotan al país, y afirmó que el mandatario ruso aceptó la solicitud.
Durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca, Trump señaló que la petición se hizo por razones humanitarias, debido a que millones de personas en Ucrania enfrentan cortes de electricidad y calefacción tras los ataques a la infraestructura energética.
El mandatario estadounidense subrayó la gravedad de la ola de frío, al advertir que se registran temperaturas récord bajo cero, lo que agrava la situación de la población civil en medio del conflicto armado.
Trump reconoció que varios de sus asesores le recomendaron no realizar la llamada, al considerar que sería inútil, pero celebró la respuesta positiva de Putin y afirmó que lo último que necesita Ucrania es seguir recibiendo misiles en sus ciudades y pueblos.
Según el presidente estadounidense, al inicio hubo escepticismo entre autoridades ucranianas sobre el acuerdo, aunque posteriormente habrían expresado satisfacción ante la posibilidad de una pausa en los ataques durante el periodo más crítico del invierno.
La solicitud de Trump se dio en un contexto de intensificación de los ataques rusos. Solo entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, Rusia lanzó más de cien drones contra territorio ucraniano, de los cuales 18 impactaron en varias localidades y provocaron muertes y daños a infraestructura civil.
El Kremlin evitó confirmar la versión de Trump. Su portavoz, Dmitry Peskov, se negó a comentar el contenido de la conversación, mientras que el canciller ruso, Serguéi Lavrov, calificó de imprudentes las interpretaciones sobre supuestas promesas entre los mandatarios.
En paralelo, la crisis humanitaria continúa agravándose en Ucrania, con temperaturas que podrían descender hasta los –30 grados Celsius, advertencias de nuevos ataques a la red eléctrica y un saldo creciente de víctimas civiles, mientras persisten los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para avanzar hacia un eventual acuerdo de paz.






















