La administración de Donald Trump presentó una nueva Estrategia Nacional de Seguridad que plantea un giro importante en la política exterior de Estados Unidos: reducir su presencia en otras regiones y concentrar esfuerzos en América Latina y en el control de la migración. El documento sostiene que Washington debe reforzar su influencia en el hemisferio, en un contexto marcado por tensiones con Venezuela, disputas por recursos estratégicos como el Canal de Panamá y operaciones militares que, desde septiembre, han incluido 22 ataques a lanchas acusadas sin pruebas de transportar drogas, con un saldo de al menos 87 muertos.
La estrategia se presenta como una extensión de la visión America First, e introduce el llamado “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe de 1823, que históricamente declaró a América Latina como una zona fuera del alcance de potencias extranjeras. Con este enfoque, Estados Unidos prevé reajustar su despliegue militar para priorizar amenazas en el hemisferio y retirarse parcialmente de escenarios considerados menos relevantes para su seguridad, sin abandonar su percepción de China como principal competidor global.
Un eje central del documento es la intención de poner fin a las migraciones masivas y convertir el control fronterizo en la piedra angular de la seguridad nacional. La estrategia afirma que Estados Unidos debe protegerse no solo de la migración irregular, sino también de amenazas transfronterizas como terrorismo, narcotráfico, espionaje y trata de personas. Esta visión endurece aún más el discurso de la administración Trump respecto al tema migratorio.
El documento también critica a aliados europeos, especialmente por sus políticas migratorias, y afirma que Estados Unidos apoyará a los gobiernos que se opongan a los valores promovidos por la Unión Europea. Asegura que, aunque Washington tratará de impedir que otras potencias dominen en ciertos territorios, eso no implicará usar recursos o vidas estadounidenses para frenar la influencia de todas las naciones con poder global o regional.
La estrategia afirma que Trump busca revivir en la práctica la Doctrina Monroe, con un énfasis en garantizar que los países latinoamericanos sean “razonablemente estables y bien gobernados” para así desalentar la migración hacia el norte. En este marco, Estados Unidos pretende asegurar acceso a recursos y ubicaciones estratégicas en la región, consolidando nuevamente su hegemonía en el hemisferio occidental.
Finalmente, y en alusión directa a China, el documento sostiene que Estados Unidos evitará que competidores externos posicionen fuerzas militares, adquieran activos estratégicos o desarrollen capacidades que se consideren amenazantes en América Latina. Con ello, la administración Trump reafirma su intención de mantener el control geopolítico en su área de influencia histórica.






















