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Un hallazgo sobre el gusano del corazón desafía lo que se sabía sobre los perros

por | Ene 30, 2026

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El gusano del corazón es un parásito transmitido por mosquitos que infecta el corazón y los pulmones de perros, gatos y hurones, y puede provocar daños graves o la muerte si no se trata a tiempo. Aunque hoy se lo asocia sobre todo a regiones tropicales, subtropicales y templadas, su historia resulta mucho más antigua y compleja de lo que se pensaba.

Un estudio internacional reveló que este parásito ya se desplazaba por el mundo junto a animales silvestres, como los dingos, miles de años antes de la expansión global de los perros domésticos. La investigación, publicada en la revista Communications Biology, modifica la comprensión sobre cómo la filariasis cardíaca llegó a distintas regiones del planeta.

Los dingos son perros silvestres originarios de Australia que descienden de antiguos perros asiáticos. Según los científicos, estos animales habrían sido un vehículo clave para la dispersión temprana del parásito, lo que cuestiona la teoría tradicional que atribuía su propagación únicamente al traslado de mascotas por parte de los humanos.

El objetivo del equipo fue determinar si Dirofilaria immitis se expandió solo con los perros domésticos modernos o si ya circulaba en poblaciones de cánidos silvestres desde tiempos remotos. Para ello, los investigadores señalaron que los estudios previos contaban con muestras limitadas y una cobertura geográfica reducida.

En esta investigación se analizaron genéticamente 127 muestras del parásito obtenidas de perros, gatos, zorros y otras especies, procedentes de nueve países en cinco continentes. También se estudió la bacteria Wolbachia, esencial para la supervivencia y reproducción de muchas filarias, incluida la que causa el gusano del corazón.

Los resultados mostraron diferencias genéticas claras entre los parásitos de distintos continentes, lo que sugiere una dispersión global mucho más antigua. Estados Unidos y Australia presentaron la mayor diversidad genética, y en Queensland se detectaron linajes casi ausentes en otras regiones del mundo.

Las muestras de Sídney evidenciaron una mezcla de ascendencia asiática y de Queensland, lo que refuerza la hipótesis de múltiples rutas de llegada. De acuerdo con los investigadores, estos hallazgos son compatibles con un origen asiático de los gusanos del corazón australianos, posiblemente transportados con los dingos.

El análisis demográfico vinculó la historia del parásito con eventos como la llegada de los dingos a Australia desde Asia hace unos 4.000 años y la colonización europea de América hace aproximadamente 500 años. Además, se observó que la variación genética entre continentes es mayor que la existente entre especies hospedadoras.

Los científicos advirtieron que la acción humana y el cambio climático pueden modificar rápidamente la diversidad genética del parásito, lo que plantea nuevos desafíos para la salud animal. Por ese motivo, recomendaron ampliar el muestreo en Asia y Oceanía para precisar mejor las rutas y los tiempos de dispersión.

En diálogo con Infobae, la especialista argentina María Inés Gamboa destacó que comprender la diversidad genética de Dirofilaria immitis permitirá mejorar la prevención, el diagnóstico temprano y los tratamientos. En la Argentina, señaló, el parásito es más frecuente en zonas cálidas y húmedas, y su detección sigue siendo limitada en muchas regiones, lo que dificulta el control eficaz de la enfermedad.

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