Un incendio declarado durante la madrugada de este miércoles destruyó la mitad de la cubierta del Velódromo del Parque Olímpico de Río de Janeiro.
El operativo, integrado por más de 60 efectivos del Cuerpo de Bomberos militar del estado de Río de Janeiro, actuó con 20 vehículos y evitó víctimas, preservando la estructura interna y el Museo Olímpico, según consignó el medio local G1.
El fuego destruyó el 50% de la cubierta superior del velódromo. No se registraron heridos y, tanto la estructura interna como el Museo Olímpico, permanecen prácticamente intactos, de acuerdo con fuentes oficiales.
El siniestro afectó principalmente el revestimiento sintético del techo, que se derritió y desprendió residuos similares a una telaraña. Así lo señaló el subcomandante general Luciano Sarmento, citado por G1. Los bomberos confirmaron que la estructura interna quedó sin daños relevantes.
Sarmento explicó que el incendio comenzó en la parte externa de la cubierta, aunque la causa definitiva depende del peritaje. Para controlar las llamas, se desplegaron 60 bomberos de seis cuarteles, quienes actuaron desde varios puntos del edificio.
Durante las labores posteriores, el Ginásio Educacional Olímpico Isabel Salgado suspendió las clases por precaución.
El Museo Olímpico, inaugurado en agosto del año pasado dentro del velódromo, resultó sin daños graves y solo una sala se vio mínimamente afectada. El espacio ocupa 1.700 m² y exhibe cerca de 80 actividades en 13 áreas temáticas, además de objetos como medallas, balones y antorchas.
Actualmente, el velódromo alberga entrenamientos y competencias para 4.000 personas a partir de los seis años, con un total de 33 modalidades deportivas y recreativas, como ciclismo, voleibol, baloncesto, judo y balonmano.
El recinto mantiene acuerdos con confederaciones nacionales de ciclismo, esgrima y levantamiento de pesas, y la Federación de Gimnasia de Río de Janeiro, siendo sede habitual de cerca de 50 eventos anuales.
El velódromo fue la última instalación entregada para los Juegos Olímpicos de Río 2016, con un coste de 143 millones de reales. No realizó ningún evento de prueba antes de los Juegos y, desde entonces, se convirtió en un centro clave para el deporte y la comunidad del área.
En 2017, el techo sufrió dos incendios menores causados por la caída de globos, sin consecuencias graves. Su integración en la vida urbana y deportiva local destaca la importancia de los esfuerzos para conservar este espacio.
La rápida respuesta de los bomberos impidió consecuencias más severas para el patrimonio deportivo y cultural de Río de Janeiro. De acuerdo con Sarmento, la intervención eficaz de los equipos evitó que la emergencia se agravara.






















