Un equipo de científicos de la Universidad de Stanford logró revertir una enfermedad autoinmune en ratones mediante una técnica que reinicia el sistema inmunitario sin recurrir a terapias agresivas. El método combina trasplantes de células madre sanguíneas con islotes pancreáticos y utiliza un preacondicionamiento de baja toxicidad, lo que permite detener la autodestrucción de tejidos sin necesidad de inmunosupresores.
El procedimiento generó un sistema inmunitario “híbrido”, capaz de aceptar tanto los tejidos trasplantados como los propios sin desencadenar reacciones de ataque. Esta estrategia supone un avance notable frente a los tratamientos tradicionales, que suelen requerir inmunosupresión crónica y exponen a los pacientes a efectos secundarios severos.
Los resultados, publicados en Journal of Clinical Investigation, consolidan el trabajo iniciado en 2022 por el grupo liderado por Seung K. Kim. En aquella investigación, una dosis reducida de radiación y anticuerpos inmunoestimulantes ya había demostrado preparar al organismo para trasplantes con menos complicaciones. El nuevo estudio añade un fármaco contra enfermedades autoinmunes que facilita la creación del sistema inmunitario mixto.
Gracias a esta combinación, los ratones evitaron desarrollar la enfermedad y aquellos que ya la padecían la revirtieron por completo. Los animales permanecieron durante seis meses sin necesidad de insulina ni inmunosupresores, y sin presentar mayor susceptibilidad a infecciones o problemas reproductivos, lo que demuestra la estabilidad del sistema inmunitario reprogramado.
El avance también enfrenta uno de los mayores desafíos de los trasplantes de islotes: la inmunosupresión crónica. Sin embargo, su aplicación en humanos tiene una limitación importante: se requieren islotes y células madre del mismo donante, y los islotes pancreáticos solo pueden obtenerse de personas fallecidas. Esto impulsa investigaciones para generar islotes funcionales en laboratorio a partir de células madre pluripotentes.
El trabajo toma como base estudios previos de Samuel Strober y Judith Shizuru, quienes demostraron que ciertos trasplantes de médula ósea parcialmente compatibles podían inducir tolerancia sin inmunosupresión sostenida. En enfermedades autoinmunes, el reto consiste en lograr un preacondicionamiento lo suficientemente suave para aplicarlo en pacientes con condiciones crónicas, pero no mortales.
Aunque persisten obstáculos técnicos, los investigadores consideran que las implicaciones clínicas son “muy prometedoras”. La posibilidad de reeducar al sistema inmunitario sin suprimirlo por completo podría transformar el tratamiento de patologías como el lupus, la artritis reumatoide e incluso trasplantes de órganos sólidos. El uso de componentes ya aprobados en otras áreas médicas sugiere un camino viable hacia futuras pruebas en humanos.






















