Los Yankees vivieron una noche amarga al caer 12-2 frente a los Tigres de Detroit en su propio estadio.
Desde la primera entrada, el pitcheo neoyorquino fue castigado sin piedad y la ofensiva no encontró respuesta.
Fue una derrota doblemente dolorosa: por lo abultado del marcador y por la impotencia mostrada ante su afición.
Detroit, en cambio, ejecutó un béisbol perfecto, aprovechando cada error rival.
En otra cara de la jornada, los Dodgers reafirmaron su condición de favoritos con un sólido 7-2 sobre los Rockies, gracias a un pitcheo dominante y una ofensiva oportuna.
Mientras tanto, los Rangers superaron 5-4 a los Brewers en un duelo emocionante que se definió por detalles.
Así es el béisbol: en un mismo día se vive la humillación, la confirmación de poder y la gloria ajustada.






















