En Mazatlán un campo de golf requiere de 6 millones de litros de agua potable al año, volumen que sería suficiente para abastecer a toda una comunidad rural del municipio durante ese mismo periodo, señaló Sandra Guido Sánchez, directora de Conselva, Comunidades y Costas.
La ambientalista señaló que en el puerto existen entre seis y siete campos de golf, los cuales actualmente son regados con alrededor de 36 millones de litros de agua y esta situación representa un consumo significativo del recurso, especialmente en un contexto donde diversas zonas enfrentan limitaciones en el acceso al agua.
Guido Sánchez subrayó que este tipo de infraestructura beneficia a un porcentaje muy reducido de visitantes ya que menos del 2 por ciento de los más de 5 millones de turistas que llegan a Mazatlán hacen uso de estos espacios deportivos.
Ante este escenario consideró urgente abrir la discusión sobre el reuso de agua entre los distintos sectores económicos del municipio, particularmente en el ámbito hotelero e inmobiliario, que también presentan una alta demanda del recurso.
“El tema del reuso de agua es un tema pendiente en nuestra legislación. Es necesarios que desde los distintos sectores empecemos a pensar ya en el reuso de agua. Un campo de golf utiliza 6 millones de litros de agua al año, seis millones, es el equivalente al consumo de agua de una comunidad rural en el año”.
Enfatizó que los campos de golf deberían ser irrigados con agua tratada y no potable, como una medida básica para avanzar hacia un manejo más sostenible del agua. Señaló que existen alternativas viables que permitirían reducir el impacto ambiental sin afectar la operación de estos espacios.
Planteó la necesidad de diversificar la oferta turística con amenidades que no requieran grandes volúmenes de agua, pero que resulten igualmente atractivas para los visitantes.
Guido Sánchez destacó también el potencial del sector hotelero para implementar esquemas de reuso de agua porque grandes complejos podrían coordinarse para instalar pequeñas plantas de tratamiento de aguas grises que permitan reutilizar el líquido en el riego de jardines y áreas comunes.
Dijo que es necesario que las autoridades generen incentivos que impulsen este tipo de prácticas sustentables entre el sector hotelero e inmobiliario. Consideró que solo mediante la colaboración entre gobierno, iniciativa privada y sociedad será posible mitigar los efectos de la crisis hídrica que enfrenta Sinaloa, así como las consecuencias cada vez más evidentes del cambio climático en la región.






















