Durante la temporada invernal, los apicultores de Culiacán enfrentan uno de los periodos más críticos para la supervivencia de las abejas, debido a la disminución del flujo de néctar y a las bajas temperaturas que reducen la actividad dentro de las colmenas.
Miguel Ángel Valenzuela Verdugo, presidente de los Apicultores de Culiacán, explicó que en los primeros meses del año las abejas presentan escasez de alimento, por lo que los productores deben intervenir para mantener estables los núcleos de cría.
“Ahorita las abejas tienen mucha hambre, pues no hay flujo de néctar y la cría se está reduciendo, por eso el apicultor está alimentando para poder sostener los núcleos”.
Indicó que el trabajo en esta etapa consiste en revisar constantemente las colmenas y proporcionar jarabes, tortas proteicas y otros suplementos, con el objetivo de que lleguen fortalecidas a la primavera.
“La misma colmena le va diciendo al apicultor los periodos de alimentación que necesita para cuando llegue el flujo de néctar”.
Los apicultores consideran que esta preparación es clave para garantizar la productividad de las abejas en la próxima temporada y prevenir pérdidas en los apiarios.






















