Al menos 15 personas murieron y 42 resultaron heridas en un ataque a tiros cometido durante la celebración judía de Hanukkah en la playa Bondi, en Sídney, Australia. El atentado ocurrió en un evento que reunía a más de mil personas y fue calificado por el primer ministro australiano, Anthony Albanese, como un acto de “maldad, antisemitismo y terrorismo”.
El ataque se registró poco antes de las siete de la tarde, cuando dos hombres armados, padre e hijo, dispararon desde un puente peatonal contra la multitud reunida entre camiones de comida y música en vivo. Testigos relataron escenas de pánico, con cientos de personas corriendo para escapar de los disparos cerca de un parque infantil.
Uno de los asistentes, identificado como Barry, describió el momento como “un pandemónium” y lamentó que familias enteras fueran atacadas “sólo por ser judías”. En medio del caos, Ahmed al Ahmed, comerciante local de 43 años, se lanzó contra uno de los agresores, logró desarmarlo y resultó gravemente herido, una acción que las autoridades consideraron clave para evitar una tragedia mayor.
La policía de Nueva Gales del Sur informó que el ataque dejó inicialmente 15 víctimas mortales, aunque más tarde confirmó 16 fallecidos, incluyendo a uno de los agresores. El padre, de 50 años, fue abatido por la policía, mientras que el hijo, de 24, permanece hospitalizado en condición crítica pero estable. Las autoridades señalaron que el atacante mayor contaba con licencia para portar armas y tenía seis registradas a su nombre.
El tiroteo fue clasificado oficialmente como un “incidente terrorista”. Durante la investigación se localizaron artefactos explosivos improvisados en un vehículo vinculado al agresor fallecido, los cuales fueron neutralizados por unidades especializadas. Entre las víctimas mortales se identificaron un rabino, una niña de 10 años, un sobreviviente del Holocausto y otros miembros destacados de la comunidad judía.
El evento, denominado Hanukkah by the Sea, fue organizado por el grupo ultraortodoxo Chabad. Tras el ataque, Albanese anunció que las banderas ondearán a media asta y se comprometió, junto con autoridades estatales, a reforzar la lucha contra el antisemitismo y a revisar la legislación sobre armas. El atentado se suma a una serie de episodios recientes de violencia antisemita en Australia, que han encendido las alarmas de seguridad nacional.






















