Beyoncé superó la barrera de los mil millones de dólares en fortuna y se integró a un grupo selecto de apenas 22 celebridades multimillonarias identificadas por Forbes. Junto a figuras como Jay-Z, Taylor Swift, Bruce Springsteen y Rihanna, forma parte de las cinco personalidades de la música que han alcanzado este nivel económico, casi la mitad de ellas en los últimos tres años.
El crecimiento de su patrimonio ha sido constante desde 2010, cuando decidió tomar el control total de su carrera al fundar Parkwood Entertainment. Esta empresa se encarga de la producción musical, audiovisual y de giras, asumiendo los costos iniciales para maximizar los ingresos y eliminar intermediarios, una decisión que marcó un punto de inflexión en su trayectoria.
Beyoncé ha explicado que su objetivo era construir su propio imperio creativo y financiero, siguiendo el ejemplo de artistas como Madonna. Con Parkwood, logró independencia artística y control absoluto de sus ganancias, consolidándose como una de las empresarias más influyentes de la industria del entretenimiento.
Aunque ha diversificado sus negocios en áreas como el cuidado capilar con Cécred, bebidas alcohólicas con SirDavis y la moda deportiva con Ivy Park —marca que dejó de operar en 2024—, la mayor parte de su fortuna proviene del control de su catálogo musical y de las giras internacionales.
Uno de los mayores éxitos recientes fue el Cowboy Carter Tour, diseñado bajo un modelo de mini-residencias en nueve estadios de América y Europa. Con 32 conciertos, la gira recaudó más de 400 millones de dólares en boletos y alrededor de 50 millones en mercancía, de acuerdo con estimaciones de Forbes.
La magnitud del espectáculo implicó una compleja logística: más de 350 personas en el equipo, 100 camiones de carga y ocho aviones Boeing 747 para transportar el material. Gracias a que Parkwood gestionó toda la operación, Beyoncé obtuvo márgenes de ganancia superiores a los habituales en la industria.
Este éxito se reflejó en los 148 millones de dólares que la artista sumó a sus ingresos antes de impuestos en 2025, posicionándose como la tercera música mejor pagada del año. A ello se añadieron ingresos por presentaciones especiales, como su actuación en el entretiempo del primer partido navideño de la NFL transmitido por Netflix, y campañas publicitarias con marcas como Levi’s.
Pese a que las ventas de discos y reproducciones de su música en 2025 fueron menores que las de otros artistas populares, Beyoncé confirmó una tendencia clara del mercado: hasta el 90 por ciento de los ingresos de los músicos proviene actualmente de las giras, terreno en el que ella ha sido líder durante la última década.
Finalmente, la cantante reveló que Renaissance y Cowboy Carter son las dos primeras partes de una trilogía musical. Aunque sus seguidores esperan el siguiente proyecto, Beyoncé ha dejado claro que limitará sus giras para priorizar a su familia, subrayando que ninguna cantidad de dinero vale más que su tranquilidad personal.





















