El Black Friday se perfila como la jornada de compras más intensa del año, pero también como la más peligrosa para quienes adquieren productos en línea. Desde hace meses, grupos criminales han preparado trampas digitales listas para activarse con un simple clic, aprovechando el incremento masivo de transacciones.
Los expertos en ciberseguridad incluso lo llaman ya el “Día del Fraude Negro”, debido al crecimiento acelerado de ataques como ofertas falsas, phishing y sitios fraudulentos diseñados para engañar a compradores desprevenidos. Este año, alertan, podría ser uno de los peores en materia de estafas digitales.
Las amenazas adoptan múltiples formas: mensajes falsos de entrega con enlaces sospechosos, correos que prometen descuentos imposibles y anuncios que imitan a comercios reconocidos. Los hackers utilizan herramientas de inteligencia artificial para automatizar y sofisticar estos ataques, dificultando cada vez más su detección.
Especialistas como la doctora Megha Kumar advierten que los estafadores aprovechan la avalancha de compras para dirigir a las víctimas hacia sitios falsos que roban datos personales y financieros. Estas páginas, muchas creadas con IA, son tan convincentes que distinguirlas de las auténticas resulta casi imposible.
Datos de NordVPN revelan aumentos drásticos en la creación de páginas fraudulentas: aquellas que imitan a Amazon crecieron más de 200 %, mientras que las que simulan ser de eBay se dispararon más de 500 %. Además, una encuesta global mostró que el 68 % de las personas no puede identificar un sitio falso. El phishing también se intensifica: según Darktrace, este tipo de correos aumentó 620 % durante el periodo de Black Friday.
A los fraudes digitales se suma otra práctica engañosa de algunos comercios: inflar precios semanas antes para presentar supuestos descuentos el día del evento. Para evitarlo, herramientas como PriceLasso o camelcamelcamel permiten revisar el historial de precios y verificar si una oferta es real.
Ante este panorama, expertos y organismos de protección al consumidor recomiendan extremar precauciones: revisar URL con atención, desconfiar de mensajes inesperados, evitar compras desde redes WiFi públicas y vigilar movimientos bancarios. Como advierten especialistas del sector, la protección no depende solo de la tecnología, sino también de adoptar hábitos más críticos al comprar en línea.






















