La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, presentó el informe de seguridad correspondiente al mes de marzo de 2026, donde destacó una tendencia favorable en la disminución de la violencia en la capital. Según las cifras oficiales, los delitos de alto impacto registraron una reducción del 6% en comparación con el mismo periodo del año pasado, consolidando una estrategia que busca pacificar las 16 alcaldías.
De la crisis a la contención: El dato histórico
El secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez Camacho, subrayó el avance histórico de la ciudad en materia de incidencia delictiva. Recordó que hace apenas ocho años, la capital sufría un promedio de 150 delitos de alto impacto diarios, una cifra que ha caído drásticamente hasta situarse hoy en los 51 casos promedio por día. Este resultado, explicó el funcionario, es producto de la inteligencia policial y el decomiso de poco más de 1,500 armas de fuego en lo que va de la administración.
Lucha frontal contra la extorsión
Pese a los avances, la administración identificó a la extorsión como el próximo gran desafío. Brugada anunció que el próximo lunes se presentará un paquete de medidas adicionales y se firmará el «Pacto contra la Extorsión» con diversos sectores de la sociedad civil y empresarial. El objetivo es asfixiar este delito que afecta desde pequeños comercios hasta grandes industrias, más allá de la lucha convencional contra el narcotráfico.
Depuración policial y empoderamiento femenino
El informe también puso énfasis en la «limpieza» de la corporación y la equidad de género:
Mano dura: En lo que va de la gestión, 826 policías han sido destituidos y 51 más han sido detenidos bajo órdenes de aprehensión por conductas graves, demostrando que no habrá tolerancia a la corrupción interna.
Liderazgo femenino: En un hecho histórico, se han otorgado más de 4,000 ascensos a mujeres dentro de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, reforzando la visión feminista que Clara Brugada ha impreso en su gobierno.
Vázquez Camacho concluyó señalando que el enfoque contra el narcomenudeo se centra ahora en cortar las fuentes de financiamiento de los grupos criminales, tratando el tema como una prioridad de seguridad pública y no como una «guerra» frontal de años pasados.






















