Bernardo Hurtado
Culiacán, Sinaloa-. Marcha por Ricardo Mizael es convocada para este próximo domingo 22 de febrero a las 9 am, teniendo inicio en La Lomita.
Por parte de la madre de Ricardo Mizael, Berenice López Cebreros, llamó a la marcha señalando que el Gobernador Ruben Rocha Moya no ha salido a «dar la cara», pidiendo les escuche la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
«Que no se sensibilizó con un niño de 15 años. Soy su madre y estoy destrozada, y para mí no es justo la verdad, no es justo porque a mí ninguno. ¿Dónde están todos esos elementos de seguridad que dicen que protegen nuestras calles? ¿Dónde? ¿Dónde están? ¿Dónde estuvieron cuando mi hijo pasó a comprarle lechita a sus gatitos? ¿Dónde? Sí, sí llegaron elementos de Seguridad, sí, ¿pero cuánto tiempo pasó? ¿Qué estamos viviendo en Culiacán?».
Declarando que en Culiacán se vive con miedo, mencionó que las marchas se deben a que el pueblo está harto de la contingencia así como que se simule que no pasa nada.
Con ello, cuestionó cuántos hijos más se encontrarán en su situación así como madres.
«Es desgarrador que la señora Presidenta, porque no quiero ser grosera con ella, que la señora Presidenta traiga a Salma Hayek, y que nuestro Gobernador le de más importancia al carnaval de Mazatlán. ¿O qué? ¿No vieron a las madres desesperadas que tuvieron que desfilar porque apenas así son vistas? Es inaceptable la verdad, es inaceptable. Culichis, somos más los buenos que los malos, somos más los buenos».
La marcha, compartió, se trata de una pasiva al ser más el amor y ser personas de fe, habiendo rebasado la inseguridad.
A las personas, las invitó a asistir levantando la voz y despertando, partiendo desde La Lomita a las 9 am el domingo 22 de febrero, terminando en Catedral Basílica de Nuestra Señora del Rosario, y a las madres, que en estos momentos que perdió a su hijo, que la acompañen de poder hacerlo.
Sñalando que la Fiscalía General del Estado no se ha acercado a ella, concluyó compartiendo que Ricardo Mizael fue bueno y fue amor.
«La verdad nos conmueve demasiado, de verdad yo, esto me da fortaleza, porque es lo único que nos queda hacer: hablar, gritarlo».






















