A semanas de llegar a su cumpleaños número 100, Dick Van Dyke confesó que lo que más lo sorprende es haber alcanzado esa edad. El legendario actor aseguró sentirse muy bien, pese a tener días con menos energía, y afirmó que en su interior conserva el espíritu de un adolescente. “Me siento como si tuviera unos 13 años”, comentó en una conversación con People.
El actor atribuyó su longevidad en parte a su incapacidad para sentir odio profundo, una emoción que —dice— nunca lo ha dominado. Recordó a su padre, quien murió a los 73 años marcado por el descontento, y consideró que esa experiencia influyó en su decisión de afrontar la vida con una actitud más luminosa. Van Dyke también reflexionó sobre la cercanía de la muerte, asegurando que no le teme tras haber tenido “una vida llena y emocionante”.
Sobre su legado, destacó que lo que más desea dejar al mundo es su contribución al entretenimiento infantil y la música. Mientras los niños sigan cantando clásicos como Supercalifragilisticexpialidocious o Chim Chim Cher-ee, afirma que una parte esencial de él seguirá viva. Para el actor, lo importante no es cómo será recordado como figura pública, sino lo que su trabajo continúa aportando a las generaciones futuras.
Van Dyke también reconoció el papel fundamental de su esposa, Arlene, con quien se casó en 2012. La describió como la persona que lo mantiene presente, alegre y activo, capaz de hacerlo cantar o bailar en cualquier momento. Asegura que su vitalidad actual se debe en gran parte a esa relación que le llena los días de felicidad.
La celebración de su centenario coincide con la publicación de su libro 100 Rules for Living to 100, donde recopila anécdotas y aprendizajes que han marcado distintas etapas de su vida. Con su característico optimismo, el actor agradeció al público por permitirle una vida tan maravillosa, convencido de que nació con la capacidad de mirar siempre hacia adelante con esperanza.






















