El Congreso de Durango aprobó por unanimidad la llamada ‘Ley Nicole’, una reforma que endurece las sanciones contra quienes realicen cirugías estéticas en menores de edad. La decisión llegó dos meses después de la muerte de Paloma Nicole, una adolescente de 14 años que falleció tras someterse a un procedimiento cosmético realizado por su padrastro, un cirujano plástico, con el aval de su madre. Su padre, César Arellano, denunció que nunca autorizó la intervención y que intentaron ocultarle las verdaderas causas del fallecimiento.
El caso generó indignación nacional y reavivó el debate sobre la presión estética entre menores y la falta de regulación en clínicas privadas. En redes sociales, la muerte de Paloma Nicole visibilizó la normalización de procedimientos cosméticos en adolescentes, un fenómeno que, según especialistas y activistas, ha rebasado la capacidad del Estado para prevenir riesgos y supervisar prácticas médicas.
La reforma contempla penas de 4 a 8 años de prisión para quienes realicen cirugías estéticas en menores, así como de 2 a 6 años para quienes usurpen una profesión médica, medida directamente vinculada con las irregularidades detectadas en el caso. El dictamen también establece obligaciones para padres y hospitales, que deberán reforzar controles internos y promover acciones educativas que aborden los factores sociales y culturales que llevan a niñas y adolescentes a buscar este tipo de intervenciones.
Uno de los elementos más destacados fue la unanimidad del voto: legisladores de Morena, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano coincidieron en que la tragedia de Paloma Nicole expuso un vacío legal que estaba poniendo vidas en riesgo. Aunque cada bancada explicó matices distintos, todos subrayaron que los menores no deben quedar expuestos a decisiones médicas motivadas por presiones estéticas, inseguridades o intereses económicos.
La ‘Ley Nicole’ se perfila como un referente para otros estados que evalúan medidas similares y se ha convertido en símbolo del límite que el Estado debe imponer ante una industria estética en expansión. Mientras tanto, el proceso legal continúa: la madre de la menor, Paloma Jazmín “N”, y el padrastro y cirujano, Víctor Manuel “N”, permanecen en prisión en espera de su próxima audiencia, aún sin sentencia.






















