Los trabajadores del Centro Kennedy comenzaron a colocar el nombre de Donald Trump en el emblemático recinto cultural de Washington, luego de que la junta directiva —encabezada por el propio presidente estadunidense— aprobara el cambio de denominación. La decisión desató una fuerte controversia política y cultural en Estados Unidos.
La junta, integrada mayoritariamente por aliados de Trump, votó para renombrar el espacio como “Donald J. Trump and The John F. Kennedy Memorial Center for the Performing Arts”, conocido ya como el “Trump Kennedy Center”. El recinto fue creado para honrar la memoria del expresidente John F. Kennedy, asesinado en 1963, lo que ha intensificado las críticas.
La oposición demócrata calificó la medida de ilegal, al considerar que un cambio de esta magnitud requiere autorización del Congreso. A estas objeciones se sumaron integrantes de la familia Kennedy, quienes denunciaron que la decisión menoscaba el legado histórico y simbólico del expresidente.
Trump había mencionado públicamente la posibilidad de añadir su nombre al centro y ya lo había llamado “Trump Kennedy Center” durante los honores anuales celebrados a principios de mes. Aunque el jueves dijo estar sorprendido por la votación de la junta que él mismo dirige, defensores del cambio argumentan que el mandatario ha fortalecido la institución mediante recaudación de fondos y renovaciones.
Las críticas se intensificaron en redes sociales, donde Kerry Kennedy acusó a Trump de atacar la libertad de expresión y borrar la historia de figuras clave del país, mientras que Maria Shriver calificó de “inconcebible” la decisión. La rapidez con la que se realizaron los cambios físicos y digitales —incluido el sitio web oficial— sugiere que los preparativos estaban listos antes de la votación formal.






















