Durante décadas, el paradero de Retrato de una dama, obra del siglo XVII del pintor italiano Giuseppe Ghislandi, permaneció en la sombra tras ser saqueada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Esta semana, la pintura resurgió inesperadamente cuando periodistas neerlandeses del diario Algemeen Dagblad la identificaron en un anuncio inmobiliario en línea de una casa en Mar del Plata, Argentina, colgada sobre un sofá verde en la sala de estar. El hallazgo encendió las alarmas internacionales antes de que el anuncio fuera retirado.
La vivienda pertenece a las hijas de Friedrich Kadgien, un alto funcionario nazi cercano a Hermann Göring, quien se apropió de la obra después de que fuera arrebatada a Jacques Goudstikker, un renombrado marchante de arte judío-neerlandés. El cuadro figuraba desde hace décadas en los registros internacionales de obras robadas. Aunque fiscales argentinos allanaron la casa, el cuadro ya no estaba allí; en su lugar, confiscaron carpetas y grabados posiblemente datados en los años cuarenta.
La historia de la obra se conecta con el “cuaderno negro” de Goudstikker, un inventario detallado de unas 1,400 piezas que fue clave en posteriores disputas legales. Tras la invasión nazi a Países Bajos en 1940, Goudstikker huyó con su familia, pero murió en el trayecto. Su galería fue vendida de manera forzosa a Göring y a su banquero Alois Miedl, consolidando uno de los mayores saqueos de arte de la época. Kadgien, asesor financiero de Göring, se trasladó después a Suiza y finalmente a Argentina, donde continuó su vida lejos de la justicia.
El hallazgo de esta semana generó entusiasmo y nuevas expectativas entre expertos en patrimonio y los descendientes de Goudstikker. La abogada de la familia presentó una demanda para recuperar el cuadro, mientras que la nieta del marchante, Charlène von Saher, recordó que existen miles de piezas en el mundo con historias similares que aún esperan regresar a manos de sus legítimos propietarios.
Antes de aparecer en la página inmobiliaria, solo existía una fotografía en blanco y negro de la obra. Para los investigadores, este caso abre nuevas posibilidades: si una pieza perdida pudo revelarse por casualidad en un anuncio en internet, quizá otras obras saqueadas sigan ocultas en casas privadas alrededor del mundo, esperando ser descubiertas.






















