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En la familia se aprenden las formas de vincularse formando los estilos de apego: Psicoterapeuta Psicoanalitico.

por | Ene 24, 2026

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Culiacán, Sinaloa-. En la familia se aprenden las formas de vincularse y de manifestar el amor, y en la manera en cómo nos relacionamos se formarán los estilos de apego, informó el psicoterapeuta psicoanalitico Miguel Ángel Avilés Castañeda para Viva La Noticia.

Comentando que hay autores que desarrollan ampliamente la teoría del apego basándose en los postulados freudianos, el padre del psicoanálisis, explicó que ellos hablan de los aspectos del apego que se dan y que se gestan en las relaciones primigenias con mamá, papá y la familia nuclear.

«En nuestra familia aprendemos maneras de vincularnos y maneras de manifestar el amor, y en la manera como nos relacionamos con nuestros familiares, con nuestra familia nuclear es como se irá matizando lo que más adelante será nuestros estilos de apego, que pueden ser ansiosos, evitativos, seguros, etcétera».

Contrario a lo que a veces suele hablarse de que no es sano tener apegos, destacó, lo cierto es que tenerlos es lo más natural, ejemplificando que a través de los animales, se puede ver de una manera muy clara cómo está presente el apego como una cuestión instintiva de supervivencia.

«En los seres humanos es lo mismo. Un bebé, por ejemplo, necesita ser apegado a sus padres para poder desarrollar un apego seguro, y luego entonces poder aprender a separarse un poco de ellos, una vez que haya internalizado algo que se conoce como confianza básica, y que le permita saber que puede alejarse de sus padres, alejarse de su nido, digámoslo en términos familiares, sin que por esto vaya a suceder una catástrofe, o con la seguridad de que él puede aprender a cuidarse de la manera en que sus padres cuidan de él».

 Así, mencionó que todos necesitamos pasar por un momento de apego con nuestros familiares, con nuestros padres, para poder internalizar la confianza básica, y después, a partir de allí, poder utilizarlo como base para lo que serán las futuras relaciones interpersonales.

«Individuos que han tenido dificultades en el establecimiento de un apego seguro en el hogar, más adelante desarrollarán otro tipo de apegos más patológicos, porque si al final de cuentas, digamos, los seres humanos somos dependientes, hay que pensar que hay dependencias a dependencias. No es lo mismo depender de tus papás que te aman y te cuidan, a depender, por ejemplo, en la vida adulta de las adicciones, de las sustancias, de los excesos, de los juegos en los casinos, digamos, de las parejas que cambian constantemente. O sea, somos dependientes porque nuestra naturaleza es así, tiende a apegarse, pero hay apegos que son saludables y hay apegos que son patológicos».

Con ello, consideró que el apego puede ser una oportunidad para reflexionar en la posibilidad de iniciar un proceso psicoterapéutico que ayude a entender la manera como se aprendió a relacionarse en casa y que ahora en la vida adulta o joven se está implementando con las relaciones actuales. 

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