Personal estadounidense comenzó a abandonar la base militar de Al Udeid, en Qatar, ante el aumento de las tensiones en Oriente Medio, informó este miércoles la Oficina Internacional de Medios de Qatar. La medida afecta a un número no precisado de efectivos desplegados en una de las instalaciones estratégicas que Estados Unidos utiliza en la región.
En un comunicado oficial, las autoridades qataríes señalaron que el país está adoptando “todas las medidas necesarias” para proteger la seguridad de sus ciudadanos y residentes, así como de infraestructuras críticas y bases militares, en respuesta al complejo contexto regional.
De manera paralela, un funcionario estadounidense citado por Reuters indicó que Washington está retirando personal de bases clave como una acción preventiva. Según la fuente, la decisión busca reducir riesgos ante un posible deterioro de la situación de seguridad en la zona.
La retirada ocurre después de que un alto funcionario iraní advirtiera a países vecinos que albergan tropas estadounidenses que sus bases podrían ser atacadas si Estados Unidos lanza una ofensiva militar contra Irán. Esta advertencia elevó el nivel de tensión entre Teherán y Washington.
En la misma línea, el ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, aseguró que Irán respondería con ataques “dolorosos” contra bases estadounidenses y de otros países que colaboren con Estados Unidos en una eventual agresión. Señaló que todas esas instalaciones serían consideradas objetivos legítimos.
Estas declaraciones se producen tras reiteradas amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha manifestado su disposición a atacar Irán en el contexto de las protestas que sacuden al país persa desde finales de diciembre y que han dejado numerosas víctimas.
En el plano interno iraní, el jefe del poder judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció juicios rápidos para los manifestantes detenidos, en medio de una represión que organizaciones de derechos humanos cifran entre cientos y miles de muertos. Las estimaciones varían, pero grupos independientes advierten que el número real de víctimas podría ser mucho mayor al reconocido oficialmente.






















