La Rosca de Reyes de Costco se ha convertido en mucho más que un producto de temporada. En torno a ella giran dos fenómenos que han cobrado fuerza en años recientes: la reventa masiva y la controversia sobre su supuesto lugar de elaboración. Desde 2024, sin un diferenciador claro en precio o calidad, este producto se consolidó como un referente que incluso llevó a algunos emprendedores —y figuras públicas— a invertir grandes sumas con la expectativa de duplicar ganancias.
A la discusión sobre el acaparamiento y la posible utilización de estas prácticas como ventana al lavado de dinero, se sumó recientemente una nueva narrativa que ganó tracción en redes sociales: la presunta elaboración de las roscas en la India. Videos difundidos en TikTok aseguraban que el producto era importado de ese país, acompañado de imágenes de comida callejera con supuestas deficiencias higiénicas, lo que encendió la alarma entre consumidores.
El impacto de estos videos fue inmediato y provocó un aumento notable en las búsquedas en internet para confirmar o desmentir la información. Sin embargo, un análisis visual apoyado en herramientas de inteligencia artificial detectó que las imágenes del etiquetado que circulan en redes presentan múltiples indicios de manipulación digital.
Entre los hallazgos destacan inconsistencias en el texto de la etiqueta, con palabras deformadas o encimadas, así como una mezcla irregular de idiomas y variaciones en tipografía y nitidez. Además, se identificaron artefactos visuales y zonas borrosas que no corresponden a un simple desenfoque de cámara, sino que son comunes en montajes o imágenes alteradas por IA de baja calidad.
Otro elemento que pone en duda la veracidad del rumor es la ausencia de un video continuo donde se muestre la caja completa de la rosca, girándola para verificar la información gráfica y textual. La mayoría de los clips reutilizan materiales visuales de otros contextos, ensamblados para reforzar la narrativa de que las roscas se fabrican en la India.
La controversia también reavivó el interés por Kirkland Signature, marca que algunos usuarios asumieron erróneamente como un proveedor externo. En realidad, se trata de la marca propia y exclusiva de Costco, con sede operativa en Issaquah, Washington, y sin una planta de producción central, ya que sus procesos dependen de la logística y las tiendas de la cadena.
De acuerdo con Pedro Ávila Aguilera, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (CANAINPA), en temporadas de alta demanda Costco puede recurrir a productos congelados para abastecer a sus sucursales e incluso a otras cadenas, lo que explica parte de su distribución masiva. Pese al ruido en redes sociales, no existe registro oficial de una empresa que produzca estas roscas en la India ni documentación que respalde su importación a México.






















