El director mexicano Guillermo del Toro presentó por fin su versión de Frankenstein en el Festival de Venecia 2025, un proyecto que llevaba soñando desde la infancia y que planeaba filmar desde hace más de tres décadas. La cinta, producida por Netflix, fue recibida con 13 minutos de aplausos, una de las ovaciones más largas de esta edición, consolidando el entusiasmo del público hacia su trabajo.
En conferencia de prensa, Del Toro compartió que había esperado el momento preciso para realizar la película, con la libertad creativa necesaria para transmitir emociones profundas. Entre bromas, afirmó que como mexicano no escatima en lágrimas y confesó que, aunque se siente orgulloso del resultado, también experimentó una especie de “depresión postparto” tras culminar el proyecto que definió como la obra de su vida.
El cineasta explicó que su visión de la historia está profundamente marcada por su experiencia personal como padre. Para él, la relación entre Víctor Frankenstein y su criatura refleja la de un segundo padre y un segundo hijo, lo que añade un matiz emocional a la clásica narrativa de Mary Shelley. “Todo lo que he hecho en mi carrera era un instrumento de aprendizaje para llegar aquí”, aseguró.
Durante la presentación, Del Toro se mostró relajado, bromista y cercano al público, lanzando frases en italiano y provocando risas entre sus colegas. Al hablar sobre la distribución, reconoció el reto de estrenar en cines el 17 de octubre de 2025, antes de llegar a Netflix el 7 de noviembre, subrayando la importancia de mantener vivas tanto las salas como las grandes ideas que inspiran al cine.
La película, descrita como un espectáculo visual de estilo barroco, cuenta con Jacob Elordi en el papel de la criatura y Oscar Isaac como el doctor Frankenstein. Con este estreno, Del Toro reafirma su lugar como uno de los cineastas más influyentes del cine contemporáneo, llevando al monstruo más humano de la literatura a una versión íntima, personal y profundamente emotiva.






















