Bruna Caroline Ferreira, ciudadana brasileña y pariente de la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue detenida el 12 de noviembre en Revere, Massachusetts, y trasladada al Centro de Procesamiento del ICE en Luisiana, donde enfrenta un proceso de deportación. Según el Departamento de Seguridad Nacional, Ferreira se quedó más tiempo del permitido por su visa de turista, vencida desde 1999, y tenía además una orden de arresto previa por sospecha de agresión.
Su abogado, Todd Pomerleau, rechaza esa versión y asegura que Ferreira llegó legalmente a Estados Unidos bajo el programa DACA y está en proceso de obtener la residencia permanente. Afirma que no tiene antecedentes penales y cuestiona las acusaciones del Gobierno, señalando que la mujer no renovó su permiso durante el gobierno de Donald Trump debido a los intentos de eliminar el programa.
Ferreira no vivía con el hijo de su expareja, sobrino de Karoline Leavitt, quien radica en New Hampshire con su padre y su madrastra. La familia del menor pidió privacidad ante el impacto emocional del caso, mientras que familiares de Ferreira iniciaron una campaña en GoFundMe para financiar su defensa, alegando que llegó al país siendo niña y ha llevado una vida íntegra.
Los parientes insisten en que Ferreira contaba con estatus legal bajo DACA, aunque reconocen que beneficiarios del programa han sido detenidos recientemente por ICE. Según AP, al menos 20 “dreamers” han sido arrestados en los últimos meses pese a la promesa gubernamental de priorizar casos criminales, cuando la mayoría carece de antecedentes y lleva décadas en el país.
El Departamento de Seguridad Nacional recordó que los beneficiarios de DACA pueden perder su estatus si cometen delitos u otras faltas que violen los requisitos del programa, una disposición que ahora podría resultar determinante en el futuro migratorio de Ferreira.






















