André Jardine fue directo y cerró cualquier versión de vestidor fracturado en el América.
El técnico elogió públicamente a Henry Martín, calificándolo como uno de los mejores capitanes que ha dirigido, destacando su liderazgo, sinceridad y capacidad para mantener el grupo unido y los egos bajo control.
Aclaró que el puesto no garantiza titularidad, pero sí representa valores y compromiso con el equipo.
Tras la derrota ante Chivas, Jardine asumió responsabilidad por el planteamiento y reconoció que el rival fue justo vencedor.
Admitió que el equipo aún está lejos de su mejor versión, pero pidió tiempo para que los refuerzos se consoliden.
El mensaje fue claro: autocrítica sin drama, confianza en el proceso y la convicción de que, si se vuelven a cruzar en Liguilla, la historia puede ser distinta.






















