Jimmy Kimmel volvió a la televisión con un emotivo monólogo en su programa Jimmy Kimmel Live! después de casi una semana fuera del aire. Su suspensión se debió a comentarios sobre el asesinato del activista conservador Charlie Kirk, lo que desató una fuerte controversia. El presentador agradeció la ovación del público y el respaldo recibido, incluso de figuras conservadoras que no comparten sus posturas políticas, pero que defendieron su derecho a expresarse.
En su regreso, Kimmel reconoció que algunos de sus comentarios pudieron parecer fuera de lugar o confusos y aseguró entender la molestia de quienes se sintieron señalados. Subrayó que lo importante no es su programa, sino que exista un país donde puedan transmitirse espacios de este tipo sin censura gubernamental. Además, recalcó que el asesinato de Kirk fue obra de una persona enferma y que la violencia nunca puede ser una solución.
Con la voz entrecortada, elogió el gesto de Erika Kirk, viuda del activista, quien dijo públicamente haber perdonado al presunto asesino. Kimmel afirmó que esa postura lo conmovió profundamente y que, si algo debía aprenderse de esta tragedia, era la capacidad de perdonar y no fomentar el odio.
El comediante también criticó duramente al presidente Donald Trump por pedir el despido de otros presentadores como Jimmy Fallon y Seth Meyers. Señaló que celebrar la pérdida de empleos por no tolerar una broma era un comportamiento “antiestadounidense” y peligroso. Trump, por su parte, reaccionó antes de la emisión asegurando que pondría a prueba a la cadena ABC por mantener al aire a Kimmel.
La suspensión del programa provocó una ola de rechazo. Políticos como Gavin Newsom y Barack Obama señalaron que la medida atentaba contra la libertad de expresión, acusando a la administración Trump de usar la censura como herramienta política. Obama advirtió que la práctica de presionar a los medios para silenciar voces críticas era un grave retroceso democrático.
El gremio artístico también cerró filas en torno a Kimmel. Presentadores nocturnos como Fallon, Meyers y Colbert lo respaldaron en sus propios programas, mientras que actores como Jennifer Aniston, Meryl Streep y Robert De Niro firmaron una carta denunciando que la suspensión representaba “un momento oscuro” para la libertad de expresión en Estados Unidos.
La indignación se extendió a la audiencia, que lanzó un boicot contra Disney+, empresa propietaria de ABC. Cientos de usuarios compartieron en redes sociales la cancelación de sus suscripciones bajo la etiqueta #boycottDisney. Con ironía, Kimmel cerró su monólogo agradeciendo a Disney por devolverle el espacio y leyendo en voz alta una guía sobre cómo reactivar una suscripción a la plataforma.






















