Como en toda gran historia deportiva, siempre hay un equipo que recibe aplausos y otro que carga con el papel de antagonista. Para muchos, los Chiefs se han convertido en el “Darth Vader” de la NFL moderna: un equipo dominante, con tres Super Bowls en siete años, decisiones arbitrales polémicas a favor y una popularidad que atrae seguidores ocasionales que solo aparecen en febrero.
Lo que alguna vez fue una franquicia humilde, hoy genera amor y rechazo en partes iguales.
Patrick Mahomes se ha convertido en el rostro de una dinastía que levanta trofeos, pero también provoca molestia entre los aficionados más puristas, quienes ven cómo el espectáculo se mezcla con el show mediático —incluyendo el romance entre Travis Kelce y Taylor Swift— y se preguntan si esto sigue siendo fútbol americano o un concierto con balón.
La temporada que está por comenzar podría terminar de definir si estos Chiefs entran en la historia como héroes… o como los villanos más temidos de la liga.






















