Katy Perry vivió un momento preocupante en su concierto en Carolina del Norte, donde aparentemente sufrió una descarga eléctrica mientras era elevada en una estructura cubierta de luces LED. El estremecimiento repentino de su cuerpo quedó grabado en video por sus fans, generando especulaciones sobre lo ocurrido. Sin embargo, la cantante continuó con el espectáculo sin detenerse, mostrando un profesionalismo que sorprendió a todos los presentes.
Este no ha sido el único incidente de la gira. En julio, durante su presentación en San Francisco, falló la estructura con forma de mariposa que la transportaba en el tema Roar. En otro show, una fan invitada al escenario se desmayó de la emoción, lo que llevó a Perry a detener el concierto, ofrecerle agua y hasta dirigir una oración por ella.
Los contratiempos han sido constantes: desde lesiones físicas en las rodillas por las exigentes coreografías, hasta fallas mecánicas en el escenario. Incluso, un fan logró burlar la seguridad y abrazar a la cantante en pleno Hot N Cold. Todo esto ha ocurrido en menos de cinco meses de tour, lo que ha convertido a The Lifetimes Tour en la gira más accidentada de la artista.
A pesar de los imprevistos, Perry sigue entregándose al público con una producción que ella misma describe como una “Disneylandia rodante”. El tour, que combina efectos visuales, acrobacias aéreas, múltiples vestuarios y temas de su álbum 143, ya recorrió Estados Unidos, México y Canadá, y se prepara para visitar Sudamérica, Europa y Asia, con cierre programado para diciembre.






















