Cada vez son más frecuentes los casos de canciones creadas con inteligencia artificial que aparecen de forma fraudulenta en los catálogos de artistas reales en plataformas de streaming, aprovechando el gran parecido estilístico con su obra original y las debilidades en los sistemas de verificación.
La cantante folk británica Emily Portman descubrió en julio un álbum titulado Orca atribuido a su nombre, pese a no haber publicado material nuevo desde 2022. Al escucharlo, identificó que se trataba de música generada por IA, construida a partir de sus trabajos anteriores, lo que le provocó inquietud por el impacto en su reputación artística.
Portman sospecha que los responsables se hicieron pasar por ella ante una empresa distribuidora que sube contenidos en nombre de los artistas. Aunque logró que las canciones fueran retiradas, el proceso tomó tiempo y no derivó en una denuncia formal.
Un caso similar ocurrió en Australia con Paul Bender, integrante de The Sweet Enoughs y bajista de Hiatus Kaiyote, quien encontró varias canciones de mala calidad generadas por IA en los perfiles de su grupo. El músico denunció que el sistema de carga de música carece de mecanismos sólidos de autenticación, lo que facilita el fraude.
Tras exponer el problema en redes sociales, Bender recibió cientos de mensajes de otros artistas afectados y detectó numerosos casos en catálogos de músicos fallecidos. Ante ello, impulsó una petición en línea para exigir mayores controles a las plataformas, que ya suma más de 24 mil firmas.
Representantes de la industria musical explican que estas prácticas buscan obtener ingresos por derechos de autor, que pueden crecer rápidamente con reproducciones automatizadas. Aunque algunas leyes protegen contra la imitación, los marcos legales siguen siendo limitados en muchos países frente al avance de la IA.
Las plataformas reconocen que la IA agrava problemas preexistentes como el fraude y el contenido engañoso, y aseguran estar implementando medidas para mejorar la detección y transparencia. Mientras tanto, artistas como Portman y Bender continúan creando nueva música, subrayando la importancia de la creatividad y los vínculos humanos frente a la automatización.






















