El cierre original incluía las polémicas acusaciones que marcaron sus últimos años, pero fue eliminado por temas legales que pusieron en riesgo toda la producción.
El cambio no salió barato: regrabar el final costó entre 10 y 15 millones de dólares, tras un error legal relacionado con un antiguo acuerdo del caso Chandler.
¿El nuevo giro? Nada de escándalos: la película ahora termina en el punto más alto de su carrera, durante la era de Bad, dejando fuera su etapa más controversial.
Resultado: estreno retrasado… pero con una versión “más limpia” que ya está dando de qué hablar.






















