El descarrilamiento de un tren en la Línea Z del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ocurrido a la altura de Nizanda, Oaxaca, colocó en el centro del debate público a Gonzalo López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El accidente dejó un saldo preliminar de al menos 13 personas muertas y 98 heridas.
La Fiscalía General de la República (FGR) informó que el caso ya es investigado y que personal pericial y de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) trabaja de manera coordinada con autoridades federales y estatales para esclarecer las causas del siniestro y deslindar responsabilidades.
En el contexto del proyecto, el propio López Obrador había señalado anteriormente que su hijo participó en el Corredor Interoceánico bajo una figura honorífica. Según explicó, Gonzalo López Beltrán realizó tareas de supervisión técnica del avance de las obras, sin relación laboral formal con el gobierno ni percepción de sueldo.
El exmandatario detalló que su hijo acompañó revisiones del tendido de vías, el funcionamiento de los trenes y la construcción del rompeolas en el puerto de Salina Cruz, uno de los puntos estratégicos del proyecto. Subrayó que no ocupó ningún cargo administrativo ni tuvo plaza dentro de la estructura gubernamental, al tratarse de una colaboración voluntaria.
No obstante, la discusión pública se intensificó tras la difusión de audios atribuidos a Amílcar Olán, persona cercana a Gonzalo López Beltrán, en los que se menciona de manera presunta su intervención en la organización y reparto de negocios relacionados con el proyecto ferroviario. Mientras continúan las investigaciones sobre el accidente, estos señalamientos han reavivado el escrutinio sobre el papel de López Beltrán en el Corredor Interoceánico.






















