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Las palabras del año: cómo internet volvió a reescribir el lenguaje en 2025

por | Dic 31, 2025

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El idioma siempre está en movimiento, pero en 2025 la aceleración fue evidente. Redes sociales, memes, streams y chats laborales impulsaron nuevas palabras y resignificaron otras ya existentes, al punto de que varias ingresaron a diccionarios como Cambridge. La conversación digital terminó de consolidarse como uno de los principales motores de cambio del léxico cotidiano.

Este fenómeno no solo generó curiosidad, sino también desconcierto. Muchas personas se encontraron asintiendo sin comprender del todo ciertos términos, por temor a quedar fuera de la conversación. En ese contexto, surgió la necesidad de mapear los neologismos más usados del año y entender qué dicen sobre la época marcada por la hiperconectividad y el consumo constante de pantallas.

El lenguaje fue uno de los espacios donde mejor se reflejaron los cambios culturales, emocionales y laborales. Palabras como brain rot y doomscroll condensaron el agotamiento mental provocado por el consumo excesivo de contenido breve y noticias negativas, dando nombre a sensaciones que hasta hace poco carecían de una etiqueta precisa.

Otros términos funcionaron como herramientas para clasificar la experiencia digital. El sufijo core se expandió para definir estéticas y estados emocionales, mientras expresiones como main character moment reforzaron la tendencia a narrar la vida cotidiana como si fuera una historia personal digna de ser compartida en redes.

En el terreno de las expectativas y la autoironía, delulu se volvió una forma afectuosa de reconocer creencias poco realistas, y hazlo por la trama justificó decisiones impulsivas en nombre de una buena anécdota. Ambas expresiones reflejan una cultura que relativiza el fracaso y prioriza la experiencia.

Las relaciones afectivas también encontraron nuevas palabras. Ick nombró el rechazo instantáneo ante ciertas actitudes, situationship describió vínculos sin definición clara y shipeo mantuvo vigente la fantasía de parejas ideales, reales o ficticias, dentro y fuera de los fandoms.

En el plano social y laboral, términos como rizz pasaron de lo romántico al carisma profesional, mientras modo NPC describió rutinas automáticas y agotadoras. A su vez, soft quitting evidenció una retirada emocional del trabajo sin renuncia formal, en sintonía con debates sobre bienestar laboral.

La evaluación rápida y sin matices también ganó espacio. Mid y six seven (6–7) se instalaron como formas breves de expresar decepción o tibio entusiasmo, evitando largas explicaciones. En contraste, slay celebró logros, estilos y desempeños destacados, especialmente en moda y redes.

Al mismo tiempo, se revalorizó lo auténtico. El término raw se asoció a contenidos crudos, sin filtros ni edición excesiva, como respuesta a la saturación de estéticas artificiales. Esta búsqueda de lo genuino convivió con el cansancio generalizado por la sobreexposición digital.

El vínculo con figuras públicas también cambió de escala. Parasocial dejó de ser un concepto académico para describir, en el uso cotidiano, relaciones unilaterales con influencers, streamers o incluso inteligencias artificiales, un fenómeno cada vez más visible en plataformas sociales.

Detrás de la viralización de estas palabras hay metodologías sofisticadas. Estudios de TikTok Marketing Science y herramientas como Metricool y Hootsuite analizan miles de millones de publicaciones mediante big data, APIs y modelos de inteligencia artificial para medir frecuencia, velocidad de crecimiento y replicación de términos.

Los datos confirman el impacto emocional de este lenguaje. Informes como Cybersmile Digital Wellbeing 2025 y Google Trends muestran que la Generación Z pasa en promedio 3.5 horas diarias en TikTok, con un aumento de ansiedad, FOMO y agotamiento emocional asociado a estas dinámicas. Así, las palabras de 2025 no solo nombraron modas, sino también malestares y deseos de una vida atravesada por lo digital.

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